
El arzobispo de Denver y el “cuarto poder”
COLORADO SPRINGS, Colorado, 19 de julio de 2009 (ZENIT.org).- Los medios de comunicación tienen una influencia increíble sobre cómo se forma la opinión pública, y es urgente que los católicos comprendan cómo se informa de las noticias y quien está trabajando detrás del escenario, afirma Monseñor Chales Chaput.
El arzobispo de Denver lo afirmaba hace una semana en un discurso a Legatus, una organización de hombres de negocios católicos.
Su discurso se titulaba "Los católicos y el ‘cuarto poder'", haciendo referencia a un término acuñado en los tiempos revolucionarios. En aquella época, en Francia, a los tres principales pilares de la sociedad - el clero, los nobles y el pueblo común - se les llamaba los tres "poderes" de la sociedad francesa.
"Los medios de Norteamérica tienen un enorme poder a la hora de formar opinión". "De ahí que sea vital para los católicos comprender cómo trabajan los medios y, especialmente, cuando trabajan sobre nosotros".
Detrás de un editorial hay seres humanos con opiniones y prejuicios personales. Estas personas seleccionan y enmarcan las noticias. Y cuando leemos sus artículos de periódico o conectamos sus programas de televisión, nos sumimos con ellos en una especie de intimidad intelectual.
Pensando poco
Monseñor Chaput habló sobre cómo Internet y las emisoras de noticias 24 horas por cable han cambiado de forma fundamental no sólo el ciclo de noticias, que solían marcarse por las ediciones de mañana y de tarde de un periódico, sino también la forma en que la sociedad consume las noticias.
"Los medios visuales y electrónicos, los medios dominantes de hoy, necesitan una cierta clase de contenidos. Prosperan con la brevedad, la velocidad, el cambio, la urgencia, la variedad y los sentimientos. Pero pensar requiere lo contrario. Pensar lleva tiempo. Necesita silencio y los metódicos hábitos de la lógica".
Aunque reconoce las ventajas de tener acceso a más información, Monseñor Chaput se lamenta de que la tecnología haya "minado la disciplina intelectual que una vez tuvimos cuando nuestras principales herramientas de comunicación eran los libros y las publicaciones impresas. Esto no es bueno para el desarrollo. De hecho, es algo muy peligroso en una democracia, que es una forma de gobierno que exige madurez intelectual y moral de sus ciudadanos para sobrevivir".
Aunque no anima a la gente a desprenderse de ordenadores, móviles y otros dispositivos de la nueva tecnología, el arzobispo pide tener en mente que "el progreso material nunca es una bendición pura"
"Da y quita", explica. "Y tiene siempre consecuencias no intencionadas, lo que significa que es necesario que estemos más - y no menos - vigilantes sobre el modo en que nos forman nuestros medios, y sobre cómo su influencia conforma el contenido de nuestra vida pública".
Comprender el sentido
La segunda preocupación que plantea el arzobispo Chaput es el hecho de que los medios hayan perdido el rumbo a la hora de cubrir las historias con el "espíritu acertado".
Nuestro primer objetivo, por tanto, debería ser dejarle abiertos todos los caminos a la verdad. El más eficaz encontrado hasta ahora es la libertad de prensa'".
"Los medios de comunicación de Norteamérica, incluyendo los nuevos media, son el sindicato catequético más grande de la historia. Y si esta clase de poder no nos hace estar inquietos, debería al menos hacernos estar alerta".

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